Era la mañana de la Santa Ana, Santiago de Cuba, la ciudad heroica, amanecía vestida de verde olivo en medio del carnaval. Un grupo de jóvenes tomaba por asalto el cuartel Moncada donde se encontraban más de mil efectivos de la tiranía de Fulgencio Batista.
Al frente de los revolucionarios Fidel Castro Ruz, joven abogado que para esta fecha ya había ganado el respeto y la admiración de la clandestinidad.