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Dios no quiere que estemos sanitizados superficialmente. Él nos llama a una santificación completa, donde todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo sea transformado para su gloria.
•Los fariseos buscaban una santidad externa y fueron reprendidos por Jesús.
•Saúl se preocupó más por su imagen que por su corazón, y fue rechazado.
•David, en cambio, clamó a Dios con un corazón contrito y fue santificado.
¿Queremos ser como los fariseos, o queremos orar como David? Hoy, Dios nos llama a dejar las apariencias y buscar la santificación.
By Mario MaldonadoDios no quiere que estemos sanitizados superficialmente. Él nos llama a una santificación completa, donde todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo sea transformado para su gloria.
•Los fariseos buscaban una santidad externa y fueron reprendidos por Jesús.
•Saúl se preocupó más por su imagen que por su corazón, y fue rechazado.
•David, en cambio, clamó a Dios con un corazón contrito y fue santificado.
¿Queremos ser como los fariseos, o queremos orar como David? Hoy, Dios nos llama a dejar las apariencias y buscar la santificación.