Hay momentos en los que no podremos ocultarnos de nuestro llamado y tendremos que dar un paso al frente.
Saúl había sido ungido públicamente como rey de Israel por Samuel, pero después de eso volvió a su casa y a sus labores agrícolas.
Los amonitas amenazan Jabes de Galaad y es allí cuando Saúl decide romper con su pasado y aceptar el designio de Dios para su vida.