La Biblia habla siempre, sobre la separación del pecado y de toda inmundicia; como es: la idolatría, fornicación, adulterio, aborto y suicidio. Muchas personas no saben que tienen un Padre celestial, por eso no lo respetan. Si nos arrepentimos y dejamos el pecado, Dios nos perdona y nos hace sus hijos; y nos ofrece vida eterna. Tenemos que imitar a Dios, haciendo siempre el bien.