Un peñarandino saltó la semana pasada al primer plano de la actualidad. Se trata de Miguel Ángel Sánchez, uno de los miles de afectados por el aceite de colza aquella fatídica primavera de 1981. Cuarenta años después su cuerpo está deformado por fuera y por dentro por las secuelas del síndrome tóxico que provocó, pero él decidió luchar y nunca bajar la cabeza. A sus cincuenta y un años, Miguel Ángel sigue alzando la voz a través de la plataforma Seguimos Viviendo y estaba dispuesto a suicidarse en el Museo del Prado para visualizar el abandono y sufrimiento que todavía […]