La escritora había visto pasar incontables páginas por sus dedos, había gastado la tinta de tantas plumas, sabía cómo sonaba cada palabra en la máquina de escribir. Se había hecho una con cada libro que concibió…
La escritora había visto pasar incontables páginas por sus dedos, había gastado la tinta de tantas plumas, sabía cómo sonaba cada palabra en la máquina de escribir. Se había hecho una con cada libro que concibió…