Durante el discurso sobre el Estado de la Unión de esta semana, el presidente Trump planteó un tema que rara vez recibe atención en horario central: la seguridad jubilatoria. Entre los aplausos apareció un reconocimiento importante: la mitad de los trabajadores estadounidenses no tiene acceso a un plan de jubilación patrocinado por su empleador. Su solución propuesta, una nueva cuenta de ahorro con un aporte federal anual de 1.000 dólares, señala algo relevante: los responsables de políticas públicas están empezando a tomar esto en serio.
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