Durante una noche de primavera, en una fiesta que lo hacía olvidar la asfixia de la pandemia, un golpe en la cabeza le arrebató la vida a Eduardo Ramirez. Él ya había soñado con su velorio, se había memorizado escenas como en una película. ¿Por qué un joven de 19 años pensaría tanto en morir?
El principal sospechoso fue detenido por las autoridades. Mientras tantos, amigos y familia esperan que la ley le dé una sentencia y que este caso no se quede como un mero accidente ocurrido en Cuatrociénegas, Coahuila.