Esta canción no es solo música — es memoria viva.
Escribí cada verso como quien deja un mapa afectivo para que mi hijo lo siga, incluso cuando yo ya no pueda estar a su lado.
Es una mezcla de Bahía y Chile, de sol y silencio, de afecto y libertad.
Es un recordatorio suave de que el coraje debe caminar junto a la ternura, y que las raíces — sean de tierra, cultura o amor — jamás deben olvidarse.
Que esta melodía abrace al tiempo, que hable cuando yo no pueda hablar,
y que baile en su corazón como hoy bailan sus pies pequeños por la casa.
(Letra escrita por mí, con el corazón de padre. La melodía y los arreglos fueron creados con el apoyo de la inteligencia artificial, como extensión sonora de mi emoción.)
Para ti, hijo.
Mi corazón que camina.