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En la parábola del sembrador (Lucas 8:9‑15), la Palabra de Dios solo produce fruto cuando el corazón está listo para recibir la semilla de la Palabra de Dios. Mediante ejemplos como José y Jacob, se muestra que el crecimiento requiere tiempo, espera y confrontación de los traumas del pasado —las “piedras” que bloquean nuestro terreno interior—.
En el deseo de crecer, es importante que aprendamos a sanar las heridas del pasado; reflejados en una falso sentido de seguridad. Dejando que Dios trabaje en su vida, invitando a no huir del dolor, sino a enfrentarlo y confrontarlo para convertir el corazón en tierra fértil, capaz de recibir las bendiciones divinas y a su vez, dar frutos.
By ihnpandevidaEn la parábola del sembrador (Lucas 8:9‑15), la Palabra de Dios solo produce fruto cuando el corazón está listo para recibir la semilla de la Palabra de Dios. Mediante ejemplos como José y Jacob, se muestra que el crecimiento requiere tiempo, espera y confrontación de los traumas del pasado —las “piedras” que bloquean nuestro terreno interior—.
En el deseo de crecer, es importante que aprendamos a sanar las heridas del pasado; reflejados en una falso sentido de seguridad. Dejando que Dios trabaje en su vida, invitando a no huir del dolor, sino a enfrentarlo y confrontarlo para convertir el corazón en tierra fértil, capaz de recibir las bendiciones divinas y a su vez, dar frutos.