Las derrotas representan circunstancias que en la mayoría de los casos son algo difíciles de digerir. Siempre están asociadas a un sentimiento desagradable o de malestar. Para responder a la pregunta de cómo afrontar una derrota debemos entender por qué nos cuesta tanto conseguir esta aceptación de lo que pasa y esa respuesta te la da el Señor en su palabra.