Salmos 11:1-7 RVA2015:
En el SEÑOR me he refugiado. ¿Por qué, pues, dicen a mi alma: “Escapa cual pájaro al monte”? Pues he aquí, los impíos han preparado su arco, y han colocado las flechas en la cuerda para atravesar en oculto a los rectos de corazón. Si son destruidos los fundamentos, ¿qué podrá hacer el justo?
El SEÑOR está en su santo templo; el SEÑOR tiene su trono en los cielos. Sus ojos ven; sus párpados examinan a los hijos del hombre. El SEÑOR prueba al justo, pero su alma aborrece al impío y al que ama la violencia. Sobre los impíos hará llover brasas; fuego, azufre y vientos huracanados serán la porción de la copa de ellos. Porque el SEÑOR es justo y ama la justicia; los rectos contemplarán su rostro.
Este es un salmo con un tono diferente al de ayer. Ya no es una oración de desesperación, sino más bien uno donde el salmista declara su firmeza y confianza en el Señor, especialmente porque se encontraba en un momento de prueba.
Al parecer, el salmista estaba en una posición donde le estaban aconsejando a huir de su situación, pero él estaba confiado, pues tenía convicciones firmes en Dios y no iba a permitir que nadie socavara sus principios morales y espirituales.
Es por eso que él nos está contando cómo los que lo rodeaban lo estaban empujando a huir pero él declaró que, mientras los fundamentos estén firmes, el justo puede tener esperanza de vida y salvación.
Este verso es importante cuando él se refiere a los fundamentos. Los fundamentos son los principios y valores, son las reglas en que una persona vive una vida en integridad, con convicciones basadas en los mandamientos de Dios. Es la convicción de que Dios bendice al que hace bien a su prójimo, pero castiga al que actúa injustamente en la comunidad donde vive.
Durante toda la historia del ser humano hasta el día de hoy existen movimientos de pensamientos e ideologías humanas que se oponen a seguir cualquier clase de principios y bases morales.
La anarquía, que es un movimiento que no respeta ninguna forma de gobierno ni autoridad; el libertinaje que los maestros de escuela quieren inculcar a los alumnos a que vivan una vida promiscua; el feminismo radical que menosprecia el núcleo familiar tradicional; el machismo opresor que no deja que las mujeres se desarrollen conforme al don que Dios les ha dado; los movimientos sociales que desprecian a los que practican principios cristianos bíblicos son ejemplos claros de la lucha entre el bien y el mal, entre el orden y el caos, entre los fundamentos y la remoción de ellos en nuestra sociedad.
Ellos usan pretextos como, por ejemplo, el querer traer más libertad a la sociedad, diciendo que aquellos que practican cierta clase de convicciones espirituales o religiosas son simplemente fanáticos que no quieren que la persona sea libre. Lo que no se dan cuenta es que por milenios las sociedades que mantienen códigos de conducta basadas en el temor a Dios son sociedades que perduran porque hay un modelo claro de conducta, y se establecen leyes para la protección y seguridad de todos los miembros de la sociedad, especialmente a los más vulnerables a abusos como las mujeres, niños y ancianos.
Hoy en día se quiere minimizar la responsabilidad del varón como un ser que debe ser vigilante, un constante modelo de protección y defensa.
Se quiere minimizar el hermoso rol de la mujer como madre y mujer sabia que con su ternura y sagacidad construye familias fuertes y ciudadanos de bien para la próxima generación por medio de sus hijos, y que con sus manos también construyen bienestar para su familia como columnas de su casa.
Se quiere aislar al anciano que con su sabiduría, palabras de aliento, consejo y corrección dirigen a sus hijos y a sus nietos en la continuación de la construcción de las bases fundamentales que sostienen la sociedad en su núcleo familiar y en la comunidad.
Te animo para que no permitas que estas clases de corrientes...