Debemos ser agradecidos con Dios y con todo cuánto nos rodea. Ser agradecido es esencial para apreciar y disfrutar plenamente la vida. Agradecer lo que somos, lo que hemos conseguido, lo que tenemos, las personas que nos rodea, etc. Nos hace vivir en armonía con nuestro entorno y con un alto grado de bienestar.