Hay emociones que se sienten como tormenta.
Pero a veces, el enojo no destruye…
La tristeza no hunde…
Y llorar … no siempre es perder, a veces es limpiar para reconstruir.
Este episodio es un recordatorio de que sentir, no es debilidad.
Que muchas veces, en lo más incómodo, empieza la transformación.
Porque ser tormenta, también es ser raíz.
Y de ahí, florecer distinto.