La carrera de Serge Gainsbourg no admitió términos medios. El francés fue reconocido como un provocador a ultranza que se movió entre los tabúes de la sociedad con suficiente talento y desparpajo como para atraer al público. Siempre rodeado de mujeres bellas y adicto al escándalo, Gainsbourg terminaría inspirando a una generación de jóvenes cantautores que sintonizaron con su vanguardismo y su descaro.