Dios nos dejó sus mandamientos escritos con su propio dedo, como una expresión de su amor, para proteger la del mundo y sus caminos pecaminosos, seamos obedientes como una expresión de amor.
Dios nos dejó sus mandamientos escritos con su propio dedo, como una expresión de su amor, para proteger la del mundo y sus caminos pecaminosos, seamos obedientes como una expresión de amor.