No todos los caminos conducen a Roma, de hecho algunos, los más escabrosos, pueden ser los más placenteros. Váyase de culo, pero no por la sorpresa si no por el sabor.
No todos los caminos conducen a Roma, de hecho algunos, los más escabrosos, pueden ser los más placenteros. Váyase de culo, pero no por la sorpresa si no por el sabor.