Cuando algo nos frustra es porque no podemos entenderlo; si esas frustraciones se nos quedan pegadas nos terminan molestando constantemente y cambian nuestra forma de ser. Lo que Dios nos dice es que son procesos que nos ayudan a bien y nos van a bendecir al cambiar nuestra forma de verlas. Esa misma bendición que recibimos es la que podemos usar para ayudar a otros que también están frustrados.
¡Seguinos en @ibsicomunidad en Instagram, Facebook y YouTube!