Para que podamos experimentar la sanidad y la restauración de Dios, y para que nuestras oraciones sean respondidas, primero debemos tratar con los problemas espirituales.
Por eso, el primer paso que debemos dar es el de humillarnos delante de Dios.
Para que podamos experimentar la sanidad y la restauración de Dios, y para que nuestras oraciones sean respondidas, primero debemos tratar con los problemas espirituales.
Por eso, el primer paso que debemos dar es el de humillarnos delante de Dios.