Llegar a un país desconocido y hablar un idioma que no entiendes para abrirte camino es un reto que te exige seguridad. Y es esto lo que le permitió a Jemima Laroque emprender y ser docente. Llegando a dar clases en instituciones reconocidas y levantando una empresa de seguridad junto a su marido y la tienda de ropa de su hijo. Eso es tener prohibido rendirse.