Vivimos en una cultura que exalta el éxito, la productividad y el crecimiento constante. Las redes sociales nos bombardean con historias de superación, emprendimiento y logros personales. Sin embargo, detrás de esa narrativa, muchas personas se sienten paralizadas ante la idea de destacar o sobresalir.
El miedo al éxito se vuelve especialmente relevante en contextos donde el bienestar emocional se ve comprometido por la presión externa o creencias limitantes. Frases como «Me da miedo que si me va bien, los demás me rechacen» o «No quiero decepcionar si no puedo mantener el ritmo», son sinónimo de ese miedo al éxito.