Esta segunda lectura nos sigue adentrando en el misterioso, maravilloso y vital mundo de lo no circunscrito. Deepak acude a la metáfora del océano para hablarnos de cómo pertenecemos a un universo en el cual cada uno de nosotros somos lo mismo un objeto que es observado, como el observador mismo y así nos armonizamos en mente, cuerpo y espíritu. Te recomiendo poderosamente que no dejes de realizar los ejercicios.