En ocasiones cuando asistimos a un centro comercial o gastronómico cienfueguero no poseemos el dinero exacto, y esperar el vuelto se convierte entonces en una odisea, pues casi nunca hay menudo. Exigir 50 centavos tras una adquisición X es un derecho del cliente, sin embargo el dependiente hace sentir incómodo al consumidor, y llega hasta mirarlo como si fuera un espécimen llegado de otro planeta.