La pandemia mostró lo desigual que somos. Un país fragmentado entre polos cada vez más opuestos y distantes en el acceso a servicios, alimentos, educación, salud y bienes esenciales. Es un déficit que socava la calidad de vida de millones de argentinos. Entre ellos miles de riocuartenses que viven de la changa, trabajos precarizados y viviendas hacinadas en asentamientos y barrios vulnerables. El Coronavirus profundizó los males...