Esta historia nos recuerda la necesidad de valorar muy bien los rumores antes de hacerlos públicos. Según el filósofo griego Sócrates, las informaciones sobre otras personas siempre deberían pasar tres tamices o filtros: el de la verdad, el de la utilidad y el de la bondad. Nos lo explica en este breve relato muy práctico para reflexionar sobre los bulos y el daño que pueden llegar a hacer.