Solange lleva tres años en la prostitución. Primero en Argentina, luego en España. Vive en un piso de los barrios altos de Barcelona. Confiesa que le gusta su profesión, y que muchos de los clientes le llegan por recomendación de los psicólogos. Ofrece diferentes servicios, entre otros la dominación, un aspecto que tiene mucha demanda.