La felicidad total no existe. Sólo hay momentos de felicidad. Cuando no lo somos por completo, la soledad es parte de nuestra existencia. Cuando un momento de alegría o cualquier otro sentimiento positivo pasa, la soledad llega. Aunque sea un momento mínimo, la soledad puede llegar a destrozarnos.
Sentimos que todo a nuestro alrededor se tambalea. Nos sentimos inseguros y no tenemos dónde asirnos. Cuando hablamos de una relación de pareja, el poeta observa de una manera racional. Ambos, hombre y mujer, se alejan, marcan una distancia física y también emocional.