Soulaiman vive al otro lado del Estrecho, en Tetuán, Marruecos. Es un joven, de 23 años, que ha decidido apostar por su país, no creerse los cantos de sirena europeos y seguir el ejemplo de quienes le ayudaron cuando era niño y vivía en un orfanato, voluntarios castellano-manchegos de la ONG Maak.