El autor no le tenía mucha fe, en 1978, cuando la grabó durante la dictadura militar: creía que era una canción con muchas repeticiones, y demasiado simple.
Una azarosa intervención del bandoneonista Dino Saluzzi y una contundente participación de Charly García cambiaron el posible destino inicial de “Sólo le pido a Dios”.
Después, la Guerra de Malvinas hizo que el país entero empezará a entender su estribillo. Y como un reguero de pólvora, el impacto del himno de León Gieco empezó a recorrer el mundo.
Idea y conducción: Carlos Polimeni – Producción: Fabiana García – Edición: Gonzalo Maria – Diseño de portada: Jazmín Guzman