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15 de enero. MIEDO.
«Comenzamos a sentirnos a gusto con nuestro Poder Superior como fuente de fortaleza. Conforme vamos aprendiendo a confiar en este Poder, empezamos a superar nuestro miedo a vivir.»
Texto Básico, página 29.
Como somos impotentes, vivir en base a la terquedad es una experiencia aterradora e ingobernable. En recuperación hemos puesto tranquilamente nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de Dios tal como lo concebimos. Cuando interrumpimos nuestro programa, cuando perdemos contacto consciente con nuestro Poder Superior, empezamos a controlar otra vez nuestra vida y rechazamos la protección de Dios tal como lo concebimos. Si no tomamos diariamente la decisión de entregar nuestra vida al cuidado de nuestro Poder Superior, quizás nos agobie nuestro miedo a la vida.
Mediante el trabajo de los Doce Pasos, hemos descubierto que la fe en un Poder más grande que nosotros nos ayuda a calmar nuestro miedo. Cuanto más nos acerquemos a un Dios bondadoso, más conscientes seremos de nuestro Poder Superior. Y cuanto más conscientes seamos de la protección de Dios, menores serán nuestros temores.
Cuando tengamos miedo, preguntémonos: «¿Este miedo indica que en mi vida me falta fe? ¿He vuelto a asumir el control, sólo para darme cuenta de que mi vida todavía es ingobernable?» Si respondemos que sí, podemos superar el miedo poniendo otra vez nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de Dios tal como lo concebimos.
SÓLO POR HOY: Confiaré en la protección de mi Poder Superior para aliviar mi miedo a la vida.
By Proyecto 0.015 de enero. MIEDO.
«Comenzamos a sentirnos a gusto con nuestro Poder Superior como fuente de fortaleza. Conforme vamos aprendiendo a confiar en este Poder, empezamos a superar nuestro miedo a vivir.»
Texto Básico, página 29.
Como somos impotentes, vivir en base a la terquedad es una experiencia aterradora e ingobernable. En recuperación hemos puesto tranquilamente nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de Dios tal como lo concebimos. Cuando interrumpimos nuestro programa, cuando perdemos contacto consciente con nuestro Poder Superior, empezamos a controlar otra vez nuestra vida y rechazamos la protección de Dios tal como lo concebimos. Si no tomamos diariamente la decisión de entregar nuestra vida al cuidado de nuestro Poder Superior, quizás nos agobie nuestro miedo a la vida.
Mediante el trabajo de los Doce Pasos, hemos descubierto que la fe en un Poder más grande que nosotros nos ayuda a calmar nuestro miedo. Cuanto más nos acerquemos a un Dios bondadoso, más conscientes seremos de nuestro Poder Superior. Y cuanto más conscientes seamos de la protección de Dios, menores serán nuestros temores.
Cuando tengamos miedo, preguntémonos: «¿Este miedo indica que en mi vida me falta fe? ¿He vuelto a asumir el control, sólo para darme cuenta de que mi vida todavía es ingobernable?» Si respondemos que sí, podemos superar el miedo poniendo otra vez nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de Dios tal como lo concebimos.
SÓLO POR HOY: Confiaré en la protección de mi Poder Superior para aliviar mi miedo a la vida.