Dios instituyó el matrimonio. Los esposos cristianos edifican su hogar: deben amar a su esposa como a sí mismos: cuidando de sus hijos. Maldita es la persona que produce la destrucción de un matrimonio. El esposo y la esposa debe sobrellevarse el uno al otro; dando buen ejemplo a sus hijos. El matrimonio es hermoso y recomendable; pero hay que cuidarlo con amor y responsabilidad.