En esta colaboración con Maleducada, hacemos un repaso acerca de la historia de las mujeres sonideras, mientras reflexionamos acerca de las labores de cuidado que hacen posible casi cualquier actividad realizada por hombres.
Una oración soltada al universo, que nos dibuja un retrato fiel del barrio, la familia, los amigos, la pandilla, el miedo, el amor y la esperanza a través de la cumbia.
Nath del proyecto "La Revuelta" nos cuenta acerca del rock de la periferia y sus temas en este capítulo que deambula entre el Sound System y las narrativas que narran un entorno complicado para los cuerpos periferizados.
¿Cuál es nuestra relación con los medios masivos, la academia y los entes culturales estatales? Cuando se nos menciona en ciertos medios o se nos invita a ocupar ciertos espacios, se hace siempre desde un "turismo de clase". Quizá sea momento de que dejemos de ser objeto de estudio y empecemos a contar nuestra propia historia.
Ahora que la culturización se ha lanzado sobre la cumbia para validarla políticamente, lo hacen recurriendo a un ejemplo de cultura anglo: el punk, como diciéndole a la cumbia que es la hermanita menor No creemos que sea así, ni creemos necesitar la validación de la blanquitud para hacer política.
En un baile sonidero se encuentra una curiosa intersección entre género, raza y clase. De las masculinidades racializadas al activismo trans, todo cabe en la pista de baile sabiéndolo acomodar.
Vamos a recorrer un baile sonidero, vamos a ver cómo se crean ahí las relaciones interpersonales, como se tocan, se hablan, se besan, se ligan, bailan. Todo se conecta, heteros, gays, trans, travestis, lesbianas. Todo le incomoda al establishment.