Al oeste en Filadelfia crecía y vivía sin hacer mucho caso a la policía.
Jugaba al basket sin cansarse demasiado porque por las noches se sacaba el graduado.
Cierto día, jugando al basket con amigos, unos tipos del barrio le metieron en un lío,
y su madre le decía, una y otra vez: ¡con los chicos del Jamón te irás a perder!