Desafiando todas las convenciones de la música popular, mezcló arreglos sofisticados con letras pulsantes y algo crípticas que en un principio fueron difíciles de clasificar . El tiempo le daría la razón a Donald Fagen y Walter Becker, los cerebros de Steely Dan, que llevarían sus canciones a las grandes audiencias sin sacrificar un ápice su moral y su sonido.