33 Y habló IHVH a Moshé, diciendo: 34 Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de Sucot [cabañas] a IHVH por siete días. 35 El primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis. 36 Siete días ofreceréis ofrenda encendida a IHVH; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a IHVH; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis. (Levíticos 23:33-36)
39 Pero a los quince días del mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, haréis fiesta a IHVH por siete días; el primer día será de reposo, y el octavo día será también día de reposo. 40 Y tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos, y sauces de los arroyos, y os regocijaréis delante de IHVH vuestro Elohim por siete días. 41 Y le haréis fiesta a IHVH por siete días cada año; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; en el mes séptimo la haréis. 42 En Sucot [cabañas] habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en una Sucá. [Cabaña] 43 para que sepan vuestros descendientes que en Sucot [cabañas] hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo IHVH vuestro Elohim. [Algunos comentaristas toman <> en sentido literal, mientras que otros creen que eran las milagrosas nubes de gloria que IHVH uso para proteger al pueblo de Israel en su viaje por el desierto] 44 Así habló Moshé a los hijos de Israel sobre los Moadim [fiestas solemnes] de IHVH. (Levíticos 23:26-32)
16 Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Ierushaláim, subirán de año en año para adorar al Rey, a IHVH de los Ejércitos, y a celebrar la fiesta de Sucot. 17 Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Ierushaláim para adorar al Rey, IHVH de los Ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. 18 Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que IHVH herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de Sucot. 19 Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de Sucot. (Zacarías 14:16-19)
La fiesta de Sucot nos enseña a hallarnos siempre en estado de alegría. No es una tarea fácil. Habitualmente estamos tan preocupados por la subsistencia, que no sabemos disfrutar de tantas cosas que nos debieran hacer felices. Si bien para muchos la alegría es un estado anímico que no depende de nuestra voluntad, sino de las circunstancias que a uno le tocan vivir, la actitud desde el punto de vista de la Torá es distinto. En varios sitios se nos hace saber, que es nuestra obligación generar esa alegría. Sería imposible reducir al tamaño de esta hoja todos los conceptos vertidos en el libro que mencionamos. Basta con decir que mucho de lo que nos oprime surge de la incertidumbre acerca de nuestro futuro (nuestra visión apocalíptica de lo que seguirá, a pesar que el mundo existió, bien o mal, antes que nosotros, los “genios” hemos nacido). Los deseos materiales sobre medidos, que están siendo fomentados continuamente por la exagerada publicidad de productos y servicios que crean apetitos innecesarios y nocivos en nosotros, no nos a ayuda sentirnos felices con lo que ya poseemos. A esto se le agrega la envidia por los “modelos” que vemos asiduamente en las tapas de revistas que parecen seres siempre exitosos y que aportan a nuestra miseria. Si le sumamos a esta situación los sinsabores que traen consigo los encuentros difíciles diarios con otras personas conocidas y desconocidas, quienes, a su vez, sufren de este “suplicio” de integrar un mundo de mortales indefensos, la cuota de ofensas, pulseadas, agravios e insultos que estos encuentros predisponen mal a la persona.
Cuando la Torá se refiere al deber de estar alegre en la fiesta de Sucot, nos dice: “vehaita aj sam