Los microchips le facilitan la vida a miles de suecos, pero los encargados de la protección de datos están alarmados. Temen que los implantes digitales creen ciudadanos transparentes. Los usuarios están fascinados: ya no necesitan llaves de casa.
Los microchips le facilitan la vida a miles de suecos, pero los encargados de la protección de datos están alarmados. Temen que los implantes digitales creen ciudadanos transparentes. Los usuarios están fascinados: ya no necesitan llaves de casa.