Vuelve la serie "Suena a estafa primo", vuelve la ilusión. En esta ocasión te contamos como imponer una ley de salario mínimo no es una idea brillante, y que los que comparten ese viejo mantra no son las farolas que más alumbran de la calle.
Denle like, suscríbanse, y manden perras, que la cuota mínima es menos de lo que vale un café en el centro de Barcelona.