Marcos 13:28-31 (La Palabra) Fíjense en el ejemplo de la higuera: cuando ustedes ven que sus ramas se ponen tiernas y comienzan a brotarles las hojas, saben que el verano está cerca. Pues de la misma manera, cuando vean esto que les anuncio, deben saber que el fin está cerca, a las puertas. Les aseguro que no pasará la actual generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. PENSAR: En los años 70 del siglo pasado, en el tiempo de mi adolescencia, era muy común escuchar sermones sobre el fin del mundo. Se acercaba el año 2000, y todos querían calcular los días y los años para saber cuándo sucedería la Segunda Venida de Cristo. Todos los esquemas que nos explicaban tenían que ver con eventos de la política internacional. La Unión Soviética eran los reinos de Gog y Magog, y el Armagedón sería una gran guerra de las naciones árabes contra Israel. La higuera a la que le comienzan a brotar las hojas era el estado moderno de Israel, fundado en 1948, y a partir de ahí se tenía que contar el tiempo que dura una generación para dar con el “eureka” del día y la hora en que vendría el Señor Jesús. De manera que no sólo se desobedecía la instrucción del Señor Jesús de no preocuparnos por las fechas, sino que también se fomentaba el error de dar apoyo total hacia el gobierno de Israel, como si éste tuviera alguna importancia para el asunto de la Segunda Venida de Cristo. Como pueblo cristiano debemos tener una actitud de sana distancia, y no identificarnos con gobierno alguno, ni apoyar ciegamente a un partido, a un proyecto político, a un país, o a una causa política. Esta forma de interpretar el calendario escatológico colocaba el marcador del fin de los tiempos en algún evento o realidad de las últimas décadas del siglo XX, como si el Nuevo Testamento no afirmara que en Cristo ya han llegado los últimos tiempos (Ahora, llegada la etapa final, nos ha hablado por medio del Hijo… Hebreos 1:2). Ya tenemos dos mil años en los últimos tiempos, pues comenzaron desde que Cristo vino al mundo. Ningún evento de las últimas décadas del siglo XX marcó el inicio de los últimos tiempos. El Señor anunció que vendría, y que sus seguidores debemos vivir en un estado permanente de alerta. Cada generación de creyentes, a lo largo de toda la historia, debe vivir esperando atenta, por si hoy mismo viniera el Señor. Es cierto que han pasado ya muchas generaciones, y el Señor Jesús no ha regresado a la tierra. Sin embargo, sin importar si se trata del siglo III, o del XIII, o del XXIII, cada generación debe sentirse advertida, debe vivir preparada para el retorno de Cristo. “¡Oh, que si fuera hoy!” Las señales que el Señor mencionó en su discurso sobre el fin de los tiempos en este capítulo del Evangelio de Marcos son como los brotes de las hojas nuevas de las higueras, que indican que irremediablemente viene el verano. ORAR: Señor, enséñanos a vivir al mismo tiempo esperando tu venida y contribuyendo a la paz de nuestra ciudad. Amén. IR: El pueblo de Dios no debe nunca dejar de asombrarse por la maravillosa gracia de Dios.