Parece que Juan Espadas sigue adelante con la idea de vender, en
nuestra opinión malvender, lo que es parte de los equipamientos
públicos de la ciudad de Sevilla, en este caso el antiguo edificio de
la Comisaría de la Gavidia.
En esta ocasión, lo que intenta es disfrazar esa operación, intentando
decir que van a basarse en criterios no puramente económicos. Si eso
fuera así hubiera contemplado otras alternativas que se han ido
presentando a lo largo del tiempo y no hubieran intentado, como están
haciendo a toda costa, contactar con empresarios, principalmente
hoteleros, para que inviertan y convertir ese edificio de la Gavidia
en hotel de lujo.
Realmente, ya estuvimos presentes en una reunión en la que recibimos 8
propuestas diferentes y ninguna de ella contemplaba otros requisitos
sociales. Nosotros sabemos que se pueden combinar los usos, pues sí. Y
es lo que exigimos al Gobierno.
Ya presentamos una moción en la que se visibilizaba la carencia de
infraestructuras de cuidados en la ciudad. No hay escuelas infantiles
públicas/municipales y hay solo una residencia de mayores,... Por lo
tanto, en esa moción pedíamos que se contemplase la posibilidad de
convertir la Gavidia en una especie de centro polivalente para
diferentes usos sociales y administrativos. Es suficientemente grande
para combinar esos usos, pero difícilmente lo va a hacer con una
propuesta de hotel, a la vista de lo que nos presentaron en su
momento. Además, Julián Sobrino, arquitecto referente en la ciudad,
apoyaba la idea de centro polivalente.
También en su día, recordábamos que era un espacio declarado lugar de
la memoria. También considerábamos que eso es muy difícil de combinar
con un uso terciario, que es a lo que se quiere cambiar.
Nosotros ya se votó en pleno, que votamos en contra de esa
modificación del PGOU porque no creemos que sea positivo para la
ciudad de Sevilla perder equipamientos públicos. Ahora nos encontramos
que antes de confirmar y finalizar ese proceso de cambio de uso, pues
intentan blanquear esa idea con criterios supuestamente sociales a
tener en cuenta.
Todo es puro humo, al igual que las clausulas sociales de las que
presumen. En el papel, puede que sean una de las más avanzadas de todo
el estado, pero la realidad es que nunca vemos que se apliquen en las
diferentes licitaciones.
Aquí creemos que es más de lo mismo, de cara a la galería hablan de
criterios no puramente económicos, la realidad es que se está
perdiendo un equipamiento público en el centro que hace falta para
otras infraestructuras para convertirlo en un hotel más de tantos que
están proliferando en la ciudad.