En este episodio ontamos con la presencia de S.E. Mons. Sigifredo Noriega Barceló, Obispo de Zacatecas, para profundizar sobre la experiencia de la sinodalidad como una espiritualidad de escucha y un camino de comunión, participación, así como de misión.
Lo que nos hace fuertes es el Espíritu Santo. La Iglesia está llamada a ser una comunidad, una familia, a ser luz, sal, fermento, dejándose iluminar y guiar por el Espíritu Santo. Somos seres incompletos y necesitados. La sinodalidad traduce también este aspecto humano.La Iglesia es un misterio, no es una objetividad completa que se conoce con total claridad. La Iglesia es también participación, es cuestión de nuestra respuesta de ser parte de. La espiritualidad de la comunión se traduce en trabajar, orar, discernir, decidir juntos. La sinodalidad no es la única de las dimensiones de la Iglesia, sino que tiene otras: es Una, Santa, Católica, Apostólica. También es carismática e institucional. El reto es pasar de la teología a la vida nueva en Jesucristo, en todos los ámbitos; responder a los nuevos desafíos; aprender a leer las realidades, lo que Dios nos dice a través de ellas. Nadie tiene la solución, pero juntos podemos encontrar caminos que nos lleven a una vida más digna.