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¡CLÁSICOS!
La eterna discusión llegó a su fin, pero no lo hice solo o con los invitados pedorros de siempre. Porque ¿quién chucha somos nosotros para hablar de "juegos clásicos"? si mientras Catán ganaba el Spiel uno todavía ni culiaba.
En un esfuerzo de producción resucitam... no perdón! quise decir, Invitamos a los verdaderos expertos señoras y señores. Mas de 30, sí, leyó bien... TREINTA años jugando. Comprándose euros pesados cuando toda esta hueá era campo. Suscritos al club de Martin Wallace cuando el mismísimo Martin Wallace les envolvía sus juegos y les mandaba saludos. ¡La VERDADERA recomendación de clásicos viene aquí gente! les aseguro que, tal como yo, se van a llevar sorpresa tras sorpresa. ¡No somos nada!
Póngase los audífonos, tómese sus remedios para la presión, el hígado, el reumatismo, los huesos, tápese las rodillas con su chal, hágase su té y afírmese, que junto a nada más ni nada menos que Ketty, Diego y Franco arranca Entre Copas y Juegos... clásicos.
By ECYJ¡CLÁSICOS!
La eterna discusión llegó a su fin, pero no lo hice solo o con los invitados pedorros de siempre. Porque ¿quién chucha somos nosotros para hablar de "juegos clásicos"? si mientras Catán ganaba el Spiel uno todavía ni culiaba.
En un esfuerzo de producción resucitam... no perdón! quise decir, Invitamos a los verdaderos expertos señoras y señores. Mas de 30, sí, leyó bien... TREINTA años jugando. Comprándose euros pesados cuando toda esta hueá era campo. Suscritos al club de Martin Wallace cuando el mismísimo Martin Wallace les envolvía sus juegos y les mandaba saludos. ¡La VERDADERA recomendación de clásicos viene aquí gente! les aseguro que, tal como yo, se van a llevar sorpresa tras sorpresa. ¡No somos nada!
Póngase los audífonos, tómese sus remedios para la presión, el hígado, el reumatismo, los huesos, tápese las rodillas con su chal, hágase su té y afírmese, que junto a nada más ni nada menos que Ketty, Diego y Franco arranca Entre Copas y Juegos... clásicos.