Así como quien no quiere la cosa, la Caro y la Palo se pusieron a hablar de cosas poco importantes como el cartel del Lollapalooza y otras importantísimas, como el alza del metro y las evasiones masivas. La rabia ya era latente en esos días, pero ahora no tiene control y no tiene por qué tenerlo, si nos tienen encerrados y reprimidos.