Aprender a darme unas vueltas por mi inconsciente perdiéndole el miedo a lo que pueda encontrar, me ha dado la posibilidad de identificar más fácil cuando yo misma me estoy llevando hacia mi vieja narrativa y me puedo topar con pared. Y se vuelve adictivo, porque cuando ya sabes hacia donde te diriges, una de dos, o cambias de dirección o te agarras y sigues sabiendo qué hay al final.