Es el encargado de encender la alarma espiritual si no lo tenemos. Indica nuestro nivel de dependencia de Dios. Si nos falta, lo llenamos con el deber, la responsabilidad y la queja.
Es el encargado de encender la alarma espiritual si no lo tenemos. Indica nuestro nivel de dependencia de Dios. Si nos falta, lo llenamos con el deber, la responsabilidad y la queja.