Las cavilaciones negativas son cada vez más
frecuentes, tanto que la gente se las cree y se convierten
en obsesiones que disipan cualquier expectativa de
encontrar una salida. Se pierde toda esperanza de que
la situación mejore hasta el punto de que algunas
personas entran en un bucle de sufrimiento en el que la
única salida que ven es el final de su vida