¿No os ha pasado nunca que has comprado una sandía o un melón, al cortarlo parecía muy sabroso y al meter el diente resultó que no sabía a nada? Pues algo así puede ocurrirnos como cristianos. Este es el aviso de Cristo para todos los tiempos y lugares... QUE LO DE DENTRO Y LO DE FUERA ESTÉN EN CONSONANCIA.