Somos personas que oran, porque el Señor nos llama hacia Él. Oramos porque somos su pueblo y sus hijos. Él habla con nosotros y nos escucha en la oración.
Somos personas que oran, porque el Señor nos llama hacia Él. Oramos porque somos su pueblo y sus hijos. Él habla con nosotros y nos escucha en la oración.