En la ‘statio’ aceptamos la espera; intencionalmente creamos espacio para ella en nuestra rutina y en ese espacio nos encontramos con Dios a través de la oración.
En la ‘statio’ aceptamos la espera; intencionalmente creamos espacio para ella en nuestra rutina y en ese espacio nos encontramos con Dios a través de la oración.