¿Cuántas noches, cuando el cansancio y el volante empezaban a pesar, me ha acompañado tu voz en la carretera?
¿Cuántas veces, subiendo a un escenario he sentido que ese estándar que dejaste seguía ahí, obligándome a dar un poco más, a no esconderme detrás de nada?
¿Cuántas noches, entre luces largas y kilómetros, tus canciones han sido la guía?
¿Cuántas veces, en mitad del ruido, me recordaste que esto iba de honestidad… y no de aparentar?
No sé cuántas fueron.
Pero sé que fueron muchas.
Y sé que sin ti, mi camino habría sido muy distinto.
Por todo esto,
Mil millones de gracias Ronnie.