El único Supremo Mediador entre Dios y los hombres no es el Papa, ni María, ni los Apóstoles, ni ningún otro personaje de la historia, sino solamente nuestro Gran Sumo Sacerdote, Jesucristo.
El único Supremo Mediador entre Dios y los hombres no es el Papa, ni María, ni los Apóstoles, ni ningún otro personaje de la historia, sino solamente nuestro Gran Sumo Sacerdote, Jesucristo.